Sentimientos encontrados

Iñigo Urkullu Renteria. Lehendakaria

La declaración de Aiete fue el preludio del anuncio de ETA de cese del terrorismo. Después de más de cinco décadas, ETA ya no iba a provocar nuevas víctimas. Las distintas ramas de esta organización provocaron 853 víctimas mortales, y miles de personas heridas, extorsionadas, secuestradas, amenazadas… Seres humanos y familias rotas por el dolor injusto de un sufrimiento provocado intencionalmente.

Hace diez años participé en la Conferencia de Aiete siendo Presidente de EAJ-PNV. Hoy escribo esta reflexión en calidad de Lehendakari. Viví aquellos días con sentimientos encontrados. Alegría y esperanza por la expectativa cierta del fin de ETA. La sociedad vasca podría abrir una nueva etapa. Las nuevas generaciones no tendrían que cargar con este lastre.

Tristeza e incomprensión. Profunda tristeza por las víctimas. Las palabras se quedan cortas para manifestar el reconocimiento y solidaridad que merecen y la autocrítica por los errores cometidos. Incomprensión porque llegara tarde y por la inutilidad del sufrimiento provocado a tantas personas y familias y al conjunto de la sociedad vasca.

Después de diez años, las preocupaciones sociales están en otros focos: el empleo, la economía, la salud o la recuperación de una vida personal y social más plena. Estamos tratando de superar la quinta ola de la pandemia. No obstante, la reflexión sobre lo que ETA supuso tiene un importante valor para la memoria, la educación y la convivencia.

Aiete fue posible gracias a la generosidad de muchas personas, organizaciones e instituciones que, sin tener nada que ver con el mundo de ETA, colaboraron para que declarase el cese unilateral del terrorismo. Lo que nos unió fue poner fin, de una vez por todas, a una pesadilla interminable. Cualquier pretensión de utilización partidaria de Aiete representa la enésima instrumentalización de la buena voluntad de amplios sectores de la sociedad vasca.

Desde octubre de 2011, ETA dejó de amenazar, extorsionar, secuestrar, herir y asesinar. La sociedad vasca vive y convive mejor. Tenemos un Instituto de la Memoria y leyes en vigor de reconocimiento de las víctimas del terrorismo y de las víctimas del abuso de poder. ETA se ha disuelto incondicionalmente. La política penitenciaria se ha modificado. Seguimos realizando estudios de esclarecimiento del pasado. Avanzamos. Construimos una convivencia conciliada y respetuosa con el pluralismo, los derechos humanos y los principios democráticos.

Tenemos tareas pendientes que fueron formuladas en la Declaración de Bertiz. Entre otras, “una reflexión sobre el pasado que, por primera vez, incluyendo explícitamente a ETA, sea compartida por todas las fuerzas políticas

El final de ETA no puede suponer pasar página sin una valoración sobre lo sucedido. La construcción del futuro se asienta en el reconocimiento del daño injusto provocado a las víctimas del terrorismo y la violencia, cualquiera que sea su origen o signo. Ante las víctimas, es necesario reconocer que ninguna causa tuvo nunca un valor mayor que la vida, dignidad o integridad de cada una de ellas.