Jonathan Powell
La Conferencia de Aiete celebrada en San Sebastián hace diez años fue un momento crucial para la paz en el País Vasco. El grupo de personalidades internacionales que se reunieron en el evento hizo un llamamiento a ETA y al gobierno español para que dieran los pasos necesarios que permitieran lograr una paz duradera, y la respuesta dada unos días después hizo posible lo que ha sucedido desde entonces en el País Vasco.
Quiero rendir homenaje a la asociación Lokarri por haber asumido la organización de la conferencia y a todos los que participaron por el papel que desempeñaron. Me gustaría destacar al ex Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, ahora tristemente fallecido, por los riesgos que asumió y la determinación que mostró al participar haciendo frente a las críticas recibidas. Y también me gustaría reconocer el trabajo y los esfuerzos de todos aquellos que aún son desconocidos para el público por los roles que desempeñaron en un segundo plano para hacer posible este logro.
Hemos tardado más de lo que cualquiera de nosotros hubiera deseado para afrontar por fin el problema de las armas y el fin de ETA, pero ahora eso también se ha conseguido, y, si bien la reconciliación plena y dejar atrás la historia llevará tiempo, el País Vasco vive ahora en paz y tiene ante sí un futuro brillante. Lo que se ha conseguido no es solo una buena noticia para para España, sino también para Europa. Proporciona lecciones que en Europa podemos compartir para ayudar a lograr la paz en otras partes del mundo.
Este es un día para celebrar y recordar que no hay conflictos irresolubles. Por complicados que parezcan, solo hay conflictos que aún no se han transformado. Es nuestro deber trabajar para encaminarlos hacia una conclusión pacífica, tal como lo hizo Aiete en el País Vasco.