La Conferencia de Aiete

Rufi Etxeberria. Sortu

El próximo mes de octubre se cumplen diez años de la celebración de la Conferencia de Aiete, un hecho que, como no podía ser de otra manera, parece que va a servir para dedicarse a hablar y reflexionar largo y tendido sobre lo vivido antes de llegar al Palacio de San Sebastián, y hacer un balance de lo que han dejado los diez años siguientes. En este escrito sólo se dará una mirada general, junto con aportaciones de muchos otros, a todo lo que relacionado con lo de octubre de 2011; ofreciendo, además, una amplia perspectiva a lo vivido a partir de entonces.

En primer lugar habría que poner el foco en el contexto político en el que la Conferencia fue posible; es decir, qué variables, qué pasos y qué compromisos crearon las condiciones para hacer algo como lo de Aiete.  El mensaje que se está siendo utilizado por algunos en la «batalla del relato» que se está dando después de lo de Aiete es que éste no fue más que una mera representación o mascarada de un fracaso. Precisamente por parte de quienes, negando el carácter político del conflicto y la necesidad de una solución democrática, apoyan la violencia estatal actualmente vigente en el País Vasco.

La izquierda abertzale, casi dos años antes, realizó un debate de gran calado desde otoño de 2009 hasta febrero de 2010, y adoptó la decisión en favor del uso exclusivo de medios políticos y democráticos para la consecución de los objetivos políticos. Fue una de las principales decisiones que se adoptaron en el seno de la Izquierda Abertzale en los cincuenta años que han transcurrido  desde la nueva situación política que se había abierto con la creación de ETA durante la dictadura franquista en la década de los sesenta, y desde que se optó por mantener la lucha armada para la ruptura democrática en la denominada «Transición».

La decisión histórica de la Izquierda Abertzale trajo a continuación diferentes consecuencias, tanto en el País Vasco como en el ámbito internacional. Por citar algunas, se pueden enumerar la Declaración de Bruselas, el Acuerdo de Gernika, la creación del Grupo de Relaciones Internacionales y de la Comisión Internacional de Verificación, y la legalización de Bildu.

De la mano del Centro de Mediación Diplomática CHD, coincidiendo con la relación indirecta entre ETA y el Gobierno español, la mediación consensuó compromisos concretos con el Gobierno y ETA, recogidos en el documento «hoja de ruta resultante», compuesto por dieciséis puntos. Entre ellos se encontraba la celebración de la Conferencia de Aiete; y todo ello se realizó  con la aprobación del Gobierno español, el conocimiento previo de la Declaración que se iba a lanzar en la Conferencia y la puesta en conocimiento de todo ello por parte del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a la comunidad internacional;  y entre los compromisos acordados se encontraba el que  fuera  Noruega el  espacio  para el  diálogo entre ETA y  el Gobierno Español  de cara  la resolución de las consecuencias del conflicto.

En el marco de toda esta realidad se celebró la Conferencia de Aiete, cuya Declaración ofrecía mimbres  para la puesta en marcha de un proceso de paz en el País Vasco, pero se ha visto imposibilitada por la oposición de ambos Estados, especialmente el español. Ante ello, y por encima de todas las dificultades, se está construyendo una nueva realidad en Euskal Herria. Aquí, en nuestro pueblo, frente a lo imposibilitado por los Estados, tomando el testigo de la Declaración de Aiete, se está configurando un camino propio, centrado en la sociedad vasca y en la pluralidad de agentes sociales, sindicales y políticos; un camino que, precisamente, tiene como objetivo la convivencia democrática.

La asociación Bake Bidea con la Declaración de Baiona, y el Foro Social con sus Recomendaciones han sido los principales impulsores de este camino. El proceso de desarme, la disolución de ETA, los avances en la situación de los presos y presas políticas vascas y los pasos hacia el reconocimiento y reparación de todas las víctimas han sido espacios de inflexión en la trayectoria que se está abordando paso a paso.

La Conferencia de Aiete inició un proceso que ha dado sus frutos en estos diez años; y un proceso que,  como hasta la fecha, nos llevará al escenario de una  convivencia democrática en el País Vasco dentro del principio de «todos los derechos para todos los vascos».